“Si el proceso de privatización en marcha se limita a transferir una compañía corrupta del sector público a un grupo de inversionistas corruptos en el sector privado, no habremos logrado absolutamente nada. La privatización por si sola no va a resolver por arte de magia los problemas de electricidad de Puerto Rico”, señaló Sergio Marxuach, director de política pública del Centro para una Nueva Economía (CNE).

Marxuach depuso ayer sobre el estado actual del sistema eléctrico en Puerto Rico en la vista pública del Comité de Recursos Naturales de la Cámara de Representantes titulado “The Status of the ‘Rebuilding and Privatization of the Puerto Rico Electric Power Authority’ (AEE)”.

En su declaración, Marxuach proveyó un resumen de la crisis fiscal de la AEE y criticó como el gobierno local ha administrado la utilidad pública — a la vez que enfatizó que los problemas crónicos de la AEE no necesariamente se resolverán privatizando la red energética de Puerto Rico.

Según Marxuach, la privatización de la AEE requerirá una estructura regulatoria robusta para evitar que las compañías puedan aumentar los precios injustamente o poner en peligro las metas de energía limpia de Puerto Rico con inversiones a largo plazo en infraestructura de generación de fuentes no renovables.

“Será necesario incrementar significativamente la capacidad del gobierno de Puerto Rico para regular eficazmente el sector energético. También es esencial tener una regulación sólida del mercado para obtener los resultados deseados de modernizar el sistema eléctrico, incorporar la generación con fuentes renovables de energía y reducir el costo por kilovatio hora”, añadió Marxuach.

El marco operativo ya existe en el proyecto de ley del Senado 1121, el proyecto fue aprobado por la legislatura de Puerto Rico y está esperando la firma del gobernador para convertirse en ley. El proyecto— el cual propone una trayectoria para descentralizar la generación de energía y transicionar a 100% energía renovable para el 2050—se discutió en detalle durante la reciente conferencia de CNE Black Start: Future of Energy Summit. La misma contó con la participación de los proponentes principales del proyecto de ley 1121 en el Senado de Puerto Rico así como expertos locales e internacionales de política energética y otros líderes en una serie de paneles y conversaciones sobre el futuro del sector de  energía en Puerto Rico.

Basándose en lo aprendido durante Black Start y a través de sus investigaciones sobre la energía en Puerto Rico durante los pasados 15 años, Marxuach le presentó al comité las propuestas principales de CNE sobre el tema: (1) maximizar la instalación de nueva generación a base de fuentes renovables; (2) mantener, pero no aumentar, la capacidad con gas natural que tiene la AEE; (3) retirar progresivamente las unidades de generación que usan diésel y carbón, dado el exceso de capacidad de la AEE; y (4) ir eliminando gradualmente toda la generación a base de gas natural según Puerto Rico se vaya acercando a su meta declarada de generar 100% de su electricidad con fuentes renovables para el 2050.

Para alcanzar estas metas hay que superar el gran daño ocasionado por el Huracán María así como la reestructuración de la deuda bajo la ley PROMESA y la reducción de la demanda de electricidad ocasionada por la emigración desde la isla hacia los Estados Unidos continentales.

Según Marxuach, Puerto Rico no se puede dar el lujo de desperdiciar la oportunidad de llevar a cabo una reforma energética integral: “Transformar el sistema eléctrico de Puerto Rico es una de las tareas más importantes en momentos en que la isla se reconstruye y levanta su mirada colectiva hacia el futuro. No conducir bien esta transformación conseguirá que nos ganemos, y con razón, el desprecio de las generaciones futuras”.

El Centro para una Nueva Economía (CNE) es un think-tank independiente y no partidista que aboga por el desarrollo de una nueva economía para Puerto Rico.

Fuente:  sincomillas.com