Ciertos gobiernos municipales han demostrado apertura a mecanismos para atender necesidades esenciales de sus comunidades, echando mano a la colaboración, al emprendimiento, y a las alianzas al desarrollar proyectos de impacto económico y social. Es una ruta que, bien dirigida, apunta a futuro.

Tres iniciativas –de carácter educativo, energético y turístico, respectivamente, – son ejemplos de una fórmula que apuesta acertadamente a la integración de recursos públicos y privados. La reciente fundación de la Liga de las Ciudades, con una estructura de liderazgo bipartidista y una agenda de trabajo común a los 78 municipios, abona al esfuerzo colaborativo, tratando de neutralizar las líneas partidistas en beneficio del colectivo.

Se destacan los logros alcanzados por la Alianza Municipal por la Educación, un proyecto que une a los municipios de Coamo, Cayey, Luquillo y Villalba, en una estrategia para mejorar el aprovechamiento escolar.

En sus cincos años de existencia, ha habido progreso en los renglones de retención escolar, asistencia y aprovechamiento académico del alumnado y la participación de las familias en asuntos que atañen a la comunidad escolar.

Para ello, el Programa Futuro apoya el desarrollo de destrezas en las clases de música, teatro, deportes y costura, entre otras que se imparten en horario extendido. Un socio clave del proyecto es el Instituto Tercera Misión, de la Universidad Carlos Albizu.

Tras impactar positivamente la vida de aproximadamente 6,500 estudiantes, el junte se extiende a Toa Baja, Aibonito, Yauco y Orocovis. Esperamos que el enfoque colaborativo, la eficiencia administrativa y los resultados se fortalezcan.

Esa es la expectativa del Consorcio Energético de la Montaña, integrado por Orocovis, Morovis, Barranquitas, Ciales y Villalba, donde tendrá su sede. Su objetivo es crear una microrred en fincas de placas solares, que genere electricidad para los pueblos montañosos y venderle al gobierno central. Los municipios a los que la red espera servir están entre los más golpeados por el huracán María.

Este es un modelo del uso que se puede dar a los fondos del Programa de Subvención en Bloque para el Desarrollo Comunitario (CDBG) para el financiamiento de las obras de reconstrucción. Se han solicitado $200 millones al gobierno federal para este proyecto energético colaborativo.

En Cataño, mientras tanto, una alianza entre la Universidad Metropolitana y el Museo de Arte Contemporáneo de Puerto Rico dará vida a un centro que combinará arte, ciencia, ecología y entretenimiento, sacando ventaja del frente marítimo.

Este proyecto tiene un alto potencial turístico y, por tanto, de actividad económica que debe beneficiar a la gente de Cataño y zonas circundantes.

Las tres iniciativas mencionadas demuestran el enorme potencial de los convenios y las alianzas para lograr eficiencia en metas comunes. Cada municipio aporta a base de los recursos a su alcance.

Hay un significativo elemento de liderazgo en las acciones municipales, así como de las entidades privadas, del cual debe derivarse la mayor transparencia. Cada proyecto gubernamental requiere medidas de prudencia y rectitud en el manejo de los presupuestos y otros recursos públicas. Es menester que se integren parámetros para medir y evaluar resultados, con miras a refrendar la ruta o modificarla para mejorar.

Las mejores prácticas de rendición de cuentas en la utilización de los dineros de fuentes estatales y federales abonarán a un rendimiento social y económico mayor por parte de los municipios. Ya algunos son ejemplo de creatividad y diligencia al servicio de sus poblaciones, algo que debe seguir replicándose.

La innovación colaborativa está casada con el emprendimiento. Esta es una ruta que los gobiernos alcaldicios deben abrazar como parte de la necesidad de repensar y reestructurar los organismos municipales en ruta hacia el nuevo Puerto Rico.

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