Durante tres días especialistas en salud pública se reunieron en la primera cumbre de resiliencia de Puerto Rico tras el paso del huracán María en 2017 para desarrollar un informe de recomendaciones para enfrentar un nuevo desastre. Como principal necesidad resaltaron la educación sobre las fases de recuperación, reconociendo que las iniciativas que la integran incluyen proyectos a largo plazo. De igual modo, coincidieron en la necesidad de incluir un sistema transparente de reporte de datos y el uso de métricas en el análisis de adjudicación y evaluación de uso de fondos donados y otorgados para la recuperación.

“Caribbean Strong: Building Resilience with Equity”, organizado por el Fideicomiso para Ciencia, Tecnología e Investigación de Puerto Rico (FCTIPR), contó con la participación de personal del Centro de Prevención y Control de Enfermedades de Estados Unidos (CDC), la Agencia federal Ambiental (EPA por sus siglas en inglés), Departamento de Salud de Puerto Rico, Asociación de Hospitales de Puerto Rico, y de la Universidad George Washington (GWU), entre otros.

NotiCel logró conversar con la decena del Instituto Milken de Salud Pública en la GWU, Lynn Goldman; el oficial de Operaciones de Emergencia en el CDC de Atlanta, Dr. Miguel A. Cruz; la directora de la Región Caribe de la EPA, Dra. Carmen Guerrero; y el Dr. Jaime Pla Cortés, presidente de la Asociación de Hospitales de P. R.

Para la Dra. Goldman, quien formó parte del equipo investigador encomendado por el Gobierno de Puerto Rico para el conteo de las muertes relacionadas a María, tal vez la mayor dificultad que trajo el huracán fue la politización del estudio que confirmó 2,975 decesos entre septiembre 2017 a febrero 2018.

“Recibí tuits del propio presidente de Estados Unidos tratando de insinuar que no fue un estudio científico, sino político. Nada que ver. Fue un estudio científico. Que tiene implicaciones políticas, por supuesto”, contó Goldman.

La cumbre sirvió también para descubrir la necesidad de mejor integración de las organizaciones de base que están en cada área para conocer las necesidades específicas y evitar la redundancia, descentralizar los recursos para hacerlos accesibles con mayor rapidez; y reportar la mortalidad para poder enfrentar sus causas.
El Dr. Cruz recordó las dificultades de traslado que tuvo personal de la CDC a la vez que resaltó la necesidad de mejorar los sistemas de traslado durante situaciones de respuesta como las de María. No obstante dejó claro que se pueden establecer acuerdos pero en última instancia es el gobierno local el que establece las prioridades.

De modo similar, Goldman destacó la necesidad de enfocar los recursos hacia las poblaciones en riesgo, de bajo nivel socio económico. “Si ves tantas muertes entonces te das cuenta que hay muchas otras cosas pasando por las cuales no se han rendido cuentas aún”, comentó.

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Por su parte, Guerrero recordó que tres por ciento de la población se abastece de acueductos comunitarios ubicados principalmente en lugares de difícil acceso. Mantener la integridad del recurso de agua para estos sectores representó un reto durante la emergencia, pero la directora regional de la EPA celebró que 166 de estos acueductos ya fueron formalmente incorporados, lo cual facilitará en el futuro que las comunidades reciban ayudas para la recuperación.

Entre las recomendaciones presentadas durante el evento destacaron también el entrenamiento para realizar rápidas evaluaciones comunitarias y en el uso de HAM Radios; evaluar códigos de construcción e identificar maneras innovadoras de que se cumplan; y convertir enclaves comunitarios en mecanismos de educación.

De otro lado, el Dr. Pla recordó que tras la emergencia escaseó el oxígeno en los hospitales pero día a día se fueron enfrentando los retos que surgían. Adelantó que la Asociación busca desarrollar una red de comunicación única entre hospitales y proveedores de salud cuyo costo ascendería a $40 millones.

El encuentro llevado a cabo en el Centro de Convenciones en San Juan sirvió para resaltar la importancia de examinar el paisaje político además de la necesidad de que el sector privado, filantrópico, organizaciones no gubernamentales y el gobierno tengan visibilidad en el plan que diseñen para que tenga raíces, sustentabilidad y pueda continuarse pasadas las próximas elecciones.

Asimismo, se planteó, incluir una perspectiva diversa en la que esté presente la sensibilidad cultural, la diversidad de idiomas, que considere minorías y géneros, y los incorpore en el proceso de recuperación.

“Queremos que estas recomendaciones se conviertan en herramientas para fortalecer el camino hacia la recuperación de Puerto Rico apoyando la resiliencia de nuestro país, pero también dando paso a robustecer el concepto de equidad para todo el pueblo de Puerto Rico. Es una cultura de salud pública diferente, una que da acceso al bienestar de todos por igual, sin importar sus condiciones”, concluyó por su parte la principal oficial ejecutiva del FCTIPR, Lucy Crespo.

El reporte de recomendaciones en detalle de Caribbean Strong: Building Resilience with Equity se publicará en la Revista de Medicina de Desastres y Salud Pública.

Fuente: NotiCel

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