¿Qué es la resiliencia?

La Comisión adoptó la definición de resiliencia como la capacidad de individuos, comunidades, instituciones, negocios y sistemas para sobrevivir, adaptarse y crecer sin importar qué tipo de estrés y shock experimenten. El “Marco de Ciudades Resilientes” (CRF), desarrollado por la Fundación Rockefeller y Arup, proporciona un entorno importante para el marco conceptual de resiliencia necesario para el proceso de recuperación de Puerto Rico.

Fuente: 100 Resilient Cities

Cualidades de la resiliencia

El CRF reconoce siete características de los sistemas resilientes que se necesitan para resistir, responder y adaptarse más rápidamente a impactos y tensiones. Estas cualidades incluyen: Flexible, Inclusivo, Integrado, Redundante, Reflexivo, Ingenioso y Robusto.

FLEXIBLE: Ser ‘flexible’ implica la capacidad de un sistema de cambiar, evolucionar y adaptarse en respuesta a circunstancias cambiantes. Esto puede favorecer enfoques descentralizados y modulares de la infraestructura o la gestión de los ecosistemas. La flexibilidad puede lograrse mediante la introducción de nuevos conocimientos y tecnologías, según sea necesario. También significa considerar e incorporar conocimientos y prácticas tradicionales de manera innovadora.

INCLUSIVO: ‘Inclusión’ enfatiza la necesidad de una consulta y participación amplia de las comunidades, incluyendo los grupos más vulnerables.  Un enfoque inclusivo contribuye al sentido de responsabilidad compartida una vision conjunta para construir una sociedad resiliente.

INTEGRADO: La integración entre sistemas promueve la coherencia en la toma de decisiones y asegura que todos los esfuerzos se apoyen mutuamente para un resultado común. La integración es evidente dentro de y entre los sistemas resilientes, y en su funcionamiento. El intercambio de información entre sistemas permite que los mismos funcionen colectivamente y respondan rápidamente a través de ciclos de retroalimentación más cortos.

REDUNDANTE: Ser ‘redundante’ se refiere a la capacidad adicional creada intencionalmente dentro de los sistemas para que puedan acomodar interrupciones, presiones extremas o aumentos repentinos en la demanda. Incluye diversidad: la presencia de múltiples formas de alcanzar una necesidad o cumplir una función particular. Ejemplos incluyen redes de infraestructura distribuida y reservas de recursos. Las redundancias deben ser intencionales, costo efectivas y priorizadas a escala de ciudad, de igual manera su diseño no debe ser ineficiente.

REFLECTIVO: Los sistemas reflectivos reconocen la incertidumbre y los cambios, cada vez mayores, del mundo en que vivimos hoy. Los mismos tienen mecanismos para evolucionar continuamente y modifican sus normas basado ​​en evidencia emergente, en lugar de buscar soluciones permanentes basadas en el status quo. Como resultado, los ciudadanos y las instituciones examinan y aprenden sistemáticamente de experiencias pasadas y aprovechan este aprendizaje para tomar decisiones futuras.

INGENIOSO: Ser ‘ingenioso’ implica que las personas e instituciones pueden encontrar distintas maneras de lograr sus objetivos o satisfacer sus necesidades durante un shock o bajo estrés. Esto puede incluir invertir en la capacidad para anticipar condiciones futuras y establecer prioridades y modos de respuesta, por ejemplo, movilizar y coordinar recursos humanos, financieros y físicos más amplios. El ingenio es fundamental para la capacidad de un país de restaurar la funcionalidad de sistemas críticos, potencialmente bajo condiciones severamente restringidas.

ROBUSTO: Un diseño robusto incluye activos físicos bien concebidos, construidos y administrados, de modo que pueda resistir los impactos de eventos de riesgo sin daño significativo. Un diseño robusto anticipa fallas potenciales en los sistemas y toma medidas para asegurar que las fallas sean predecibles, seguras y no desproporcionadas. También evita, activamente, la dependencia excesiva de un solo activo y la falla en cascada del diseño que pueden llevar al colapso catastrófico.

Resiliencia en el contexto de Puerto Rico

El concepto de resiliencia está integrado en la historia y la cultura de Puerto Rico. No importa el desafío, Puerto Rico ha encontrado formas de sobrevivir y prosperar. Dicho esto, como lo demostró el huracán María, hay oportunidades y necesidades para fortalecer la capacidad de recuperación de la isla. Desarrollar la resiliencia es un proceso que requiere mirar la isla de manera integral, entendiendo los sistemas que conforman el lugar y las interdependencias y los riesgos que pueden enfrentar. Al fortalecer el tejido subyacente de la isla y comprender mejor los posibles shocks o estresores que puede enfrentar, Puerto Rico puede mejorar su trayectoria de desarrollo y el bienestar de sus ciudadanos.

Estresores Crónicos
Los estresores crónicos son desastres de movimiento lento que debilitan nuestra sociedad. Estos incluyen:

  • alto desempleo
  • sistema de energía y transportación pública ineficiente
  • violencia rampante
  • escasez de comida y agua

Shocks Agudos
Los shocks agudos son eventos repentinos y agudos que nos amenazan.  Estos incluyen:

  • ciclones tropicales
  • temblores
  • inundaciones
  • brotes de enfermedades

El concepto de resiliencia se muestra de manera diferente en cada contexto. Por lo tanto, hay ciertas preguntas que comúnmente se consideran para comprender la resiliencia. Estas incluyen:

Todas estas áreas son importantes y el proceso de reconstrucción de Puerto Rico ofrece la oportunidad de abordar algunos de los desafíos subyacentes que impiden que Puerto Rico responda las preguntas antes mencionadas de manera afirmativa. Dado el contexto único de Puerto Rico, el proceso de desarrollo de recomendaciones para la reconstrucción resiliente de la isla debe tener en cuenta:

  • La división urbana y rural en la isla. Tendremos que pensar, por ejemplo, cuáles son las oportunidades de desarrollo económico resiliente para las comunidades rurales, así como las oportunidades en los centros urbanos de la isla.
  • La variedad de ecosistemas presentes en la isla y los desafíos y oportunidades que presenta cada uno. Tendremos que tener en cuenta, por ejemplo, la capacidad de los ecosistemas costeros y los ecosistemas de bosques para proporcionar servicios ecosistémicos en un clima cambiante.
  • Por último, y tal vez afirmando lo obvio, las recomendaciones que desarrollemos deben adaptarse a un contexto insular:
    • El hecho de estar rodeado de agua y la exposición asociada a riesgos climáticos
    • Dependencia del turismo y las importaciones
    • El costo de la infraestructura en comparación con la pequeña base tributaria
    • Dependencia excesiva de recursos naturales limitados

Resiliencia no es un enfoque único adoptado por el proyecto RePR. El término es un concepto central del National Disaster Recovery Framework (NDRF) ideado por la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA) y un principio programático primario para numerosas ONGs y entidades filantrópicas como el esfuerzo “100 Ciudades Resilientes” respaldado por la Fundación Rockefeller.